90 Millas Art Space

Conversación con Pablo Tut.

  • Entrevistado: Pablo Tut
  • Fecha: 20 de diciembre de 2025
  • Hora: 11:57 EST
  • Lugar: Conversación registrada para 90 Millas Art Space
  • Entrevistan: 90 Millas Art Space (Pedro)

 

90 Millas Art Space: Pablo, bienvenido. Sé que vienes recomendado por Falconi y eso ya es garantía de calidad. Quiero que hablemos de tu regreso a Campeche, de esos proyectos históricos tan potentes que tienes entre manos y de cómo entiendes el arte desde la «no-especialización».

Pablo Tut: Muchas gracias. Sí, pues aquí estamos, de regreso en el sur y viendo por dónde seguirle.

Pregunta: Para empezar, ¿dónde estás viviendo y trabajando actualmente?

Pablo Tut: Pues ahora estoy de regreso en Campeche, que es la ciudad donde yo crecí. Yo soy de aquí. Llevaba 3 años viviendo en Estados Unidos; fui a hacer mi maestría en Stanford, en California, estuve ahí dos años y luego estuve un año en una residencia en Austin, Texas. Entonces, como que apenas este año ya me regresé a México y apenas me estoy readaptando al flujo de las cosas por aquí. Ahorita no tengo un taller así establecido. Lo único en lo que estoy trabajando constantemente ahora es en un proyecto que metí al Patronato de Arte Contemporáneo.

Pregunta: Cuéntame más sobre ese proyecto. Mencionaste algo de un cómic histórico.

Pablo Tut: Sí, estoy trabajando en la creación de un manga cómic sobre la Guerra de Castas en Yucatán, que fue este periodo de guerra civil en el cual diferentes poblados mayas se alzaron contra hacendados en la península. La idea es generar este cómic utilizando el estilo del manga japonés (líneas negras, sin color), pero usando el formato de un cómic cristiano de un estadounidense llamado Jack Chick. Eran unos libritos rectangulares, chiquitos y baratos que usaban para evangelizar y «infundirte el miedo a Dios». Bajo esa misma lógica de producción masiva y barata, queremos reactivar la memoria histórica de la Guerra de Castas, que definió cómo operan nuestras ciudades hoy en día en un sistema racial y de clase. Lo estoy haciendo en colaboración con un historiador, José Koyoc. La idea es poner unos pequeños estantes en poblaciones mayas para que la gente pueda agarrar uno gratis. 

Pregunta: ¿En qué momento decidiste dedicarte al arte y no a otra cosa?

Pablo Tut: Pues yo de niño siempre dibujé a Goku, a Spider-Man… Tenía un tío en Mérida que pintaba como autodidacta y una vez pasamos por la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) y me dijo: «Mira, ahí vas a estudiar tú». Me implantó la idea. Además, mi mamá trabajó toda su vida en oficinas y yo quería evitar ese horario fijo en un mismo lugar. Cuando le dije que quería estudiar arte, ella me dijo: «¿Y no te va a importar pasar hambre?». Y yo le dije: «No». Ese fue el trato. Estudié en la ESAY en Mérida. Entré en un momento en que la escuela tenía buen nivel académico. Mérida todavía no tenía esa efervescencia cultural de ahora; nosotros, los estudiantes, generamos esa escena rentando casas y haciendo eventos. Empecé a hacer obras que lidiaban con la idea de construir un espacio de arte, porque no teníamos galerías ni museos.

Pregunta: ¿Has tenido momentos de querer dejarlo todo?

Pablo Tut: Sí, o sea, hasta ahora, con la situación tan precarizada que hay, lo pienso a veces. Yo no tengo un apoyo económico familiar fuerte; siempre ha sido a través de becas o trabajos de lado. Esa cuestión de siempre tener que estar buscando algo es bastante cansado. Tuve la oportunidad de estar en un trabajo de oficina 2 años antes de la pandemia y fue de los peores momentos de mi vida. Entonces digo: sí quiero estabilidad económica, pero no quiero que mi vida se me vaya en eso. Lo que he podido proteger es que tengo una conexión genuina con lo que estoy haciendo. No genero proyectos pensando en cómo van a ser consumidos o si van a vender inmediatamente.

Pregunta: Tienes una obra muy diversa: grabado, escultura en papel maché, dibujo, cómic… ¿Cómo defines tu estilo?

Pablo Tut: Pues tal vez no tengo un estilo definido. Siempre he tenido mucha curiosidad por diferentes materiales. Empecé haciendo moldes de yeso, luego papel maché, luego instalación. Yo parto de una idea, de un interés particular de explorar una cosa (un espacio, una narrativa) y de ahí surge el medio. Eso es gracias a que tuve acceso a estudiar arte contemporáneo y ver las maneras abiertas de darle forma a las ideas. Esa libertad de saltar de medios me permite conseguir proyectos de sitio específico y adaptar mis condiciones materiales. Si dependiera al 100% de pintar, a fuerza tendría que tener un estudio. Pero ahorita que estoy regresando y no tengo taller, lo que tengo es una libreta y tinta, y eso es lo que necesito para producir esto (el cómic). Reconocer esos límites e integrarlos es bastante rico.

Pregunta: Háblame de esa escultura de Cristo en papel maché. Es impactante.

Pablo Tut: Esa la hice en Stanford. Es la continuación de una serie de esculturas de Cristo en papel maché. En México hay unas farmacias baratas (Simi) que tienen cuadros de Cristo ayudando a un doctor en una operación. Me cuestioné mucho esa imagen. Hice mi propia versión: cambié la perspectiva. La escultura muestra el agujero negro de la operación y la cara del paciente boca abajo. Aproveché la ligereza del papel maché para generar esta escena en vertical que se siente como una presencia alienígena. Es una contrarrespuesta a esas ideologías cristianas, pero aprovechando las posibilidades del material.

Pregunta: Mencionaste que financias tu trabajo a través de becas. ¿Cómo manejas ese proceso?

Pablo Tut: Sí, aplico constantemente. Yo creo que obtengo como un 30% de las becas a las que aplico. Parte fundamental es tener a alguien con quien puedas tener un feedback de tus textos. Nosotros, los artistas, no nos especializamos en escribir, así que ese proceso de «pitch» con otra persona es clave. También tiene que ver con los textos de arte que consumes. Tener acceso a ese lenguaje te da una ventaja para presentar tu obra y entender lo que estás haciendo. Pero eso no es nada si la obra no es «chida», si la obra no tiene su propio aire.

Pregunta: Pablo, para terminar, ¿qué consejo le das a un estudiante de arte hoy?

Pablo Tut: Mi consejo sería que tiene que haber disfrute en el proceso. Que tu obra no tenga que ver simplemente con realizar materialmente una idea, sino que el proceso de llegar a eso sea algo que tú disfrutes hacer. Si no, estamos produciendo una cuestión que no nos hace felices. Y esto se expande a cómo socializamos lo artístico. ¿Nos sentimos bien en los espacios de arte? ¿Las conversaciones son genuinas o son solo sobre quién sabe más? Si logramos que el artista se sienta bien y tenga condiciones para desarrollar su obra, todos nos beneficiamos. Ser amable, receptivo y saber escuchar.

90 Millas Art Space: Pablo, ha sido genial. Tienes una claridad tremenda y unos proyectos con una carga histórica y social fortísima. Vamos a estar en contacto para mayo, para mover ese cómic cuando salga.

Pablo Tut: Muchas gracias. Sí, a mí me ayuda también que fluya por allá. Estamos en contacto.

Frases Clave de Pablo Tut

«El arte es esa danza entre generar un objeto cultural relevante y mantener tu agencia artística.»

«Yo no tengo un estilo definido. Parto de un interés particular de explorar una cosa —un espacio, una narrativa— y de ahí surge el medio. Esa libertad de saltar de medios es lo que me permite conseguir proyectos de sitio específico y adaptar mis condiciones materiales.»

«Lo que sucede con las instituciones es que el objeto se vuelve de estudio y sacralizado; la gente no tiene acceso a él. Mi intención es traer el objeto de vuelta a la sociedad, deshaciendo esa barrera de tiempo que la arqueología genera entre los antiguos mayas y los mayas contemporáneos.»

«Si dependiera al 100% de pintar, a fuerza tendría que tener un estudio. Pero ahorita que no tengo taller, lo que tengo es una libreta y tinta, y eso es lo que necesito. Reconocer mis propios límites e integrarlos en mi producción es bastante rico.»

«Si no estamos nutriendo una sociedad que genere individuos que libremente pueden pensar, decir y compartir, estamos mal. No se trata solo de lo factible o funcional, sino de esa apuesta por lo experimental y lo personal en relación con lo público.»

«Empecé a generar obras que lidiaban con la idea del ‘momento expositivo’: ese momento en el cual hay un espectador, hay una obra y hay un artista. Jugar con esos elementos para generar construcciones que alteren la percepción en el espacio público.»

«Ahorita que no tengo taller, lo que tengo es una libreta y tinta, y eso es lo que necesito. Reconocer mis límites materiales e integrarlos en mi producción me permite no preocuparme por mantener un estilo fijo.»

«Tiene que haber disfrute en el proceso. Si no, estamos produciendo algo para llegar a un momento ‘bueno’, pero sin haber sido felices haciéndolo.»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!